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Carrefour

Jorge Macchi
Audioguía

Podría ser una Rosa de los vientos o una veleta, cualquiera de aquellos instrumentos meteorológicos y geográficos que datan de la Antigüedad. Salvo que, históricamente, ellos funcionaban en tándem: una veleta arriba que oscilaba según el viento, una Rosa de los vientos debajo, fija, que indicaba los puntos cardinales. En Carrefour, sin embargo, ambos objetos fueron sintetizados a la manera de un portmanteau literario (aquel juego lingüístico donde dos palabras se combinan para formar una). El eje norte-sur y el eje este-oeste no están fijos, sino que son en sí mismos una veleta que cambia de posición sin nunca especificar la dirección del viento. Solo cada tanto los puntos geográficos reales coinciden con los ejes en cruz de la obra. Pocas veces la realidad ha sido imantada por la ficción con semejante desfachatez. Si el viejo dictum es cierto y en el arte hay que mentir para decir la verdad, Carrefour es una obra de su tiempo, recelosa de las certezas, un objeto esquivo que habla de que tener un norte es una entelequia y de que todo lo que creíamos fijo presenta ahora sus dudas radicales. Con un mecanismo disparatado, Carrefour es también nonsense británico en estado puro. Lewis Carroll se haría un festín con Alicia frente a un instrumento al que solo le falta cuestionar si el cielo está arriba. Emplazada en la rotonda principal donde varios caminos se entrecruzan, la obra recibe vientos de todos los ángulos, lo que garantiza una constante subversión del mapa, un buen mareo metafórico. Si bien el título Carrefour sugiere una rotonda, también alude a una encrucijada, esos espacios que por definición son áreas poderosas. El cantante de blues Robert Johnson tuvo una epifanía en una de ellas, la llamó el síndrome de la encrucijada y la describió como: «Fui al cruce de caminos y volví con terroríficos poderes nuevos».

Jorge Macchi
Carrefour, 16 x 20 m
Rotonda Centro de Destino
https://www.jorgemacchi.com/

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